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Articulo escrito por: Manuela Pino @manuesly

Tipo: Cuestionando

The Walking Dead





THE WALKING DEAD              

AVISO DE SPOILER!

Cuando se cumplen 30 años del estreno de Pesadilla en Elm Street (por cierto, Wes Craven va dejando auténticas maravillas casi a diario en su cuenta de Instagram therealwescraven para celebrar esos 30 años), el splatter no puede gozar de mejor salud. Y qué mejor forma de demostrarlo que con este apoteósico retorno de los caminantes podridos: sangre, vísceras, canibalismo... un festín más propio de Holocausto caníbal que de Rick y compañía. Y que, dicho sea de paso, ya iba haciendo falta en una serie como ésta.

Tras la última y soporífera temporada que tuvimos que sufrir (al menos la segunda tanda de episodios fue bastante floja), sin casi momentos álgidos de tensión (minuto de silencio por la muerte de Hershel, a quien yo adoraba), han sabido subir el listón con este arranque de temporada. Capitulazos con ritmo, con tensión, en los que “pasan cosas” (¿cómo se puede hacer una serie de zombies y rellenar con capítulos en los que no pasa absolutamente nada?)

El primer capítulo nos dejó momentos sin aliento y reencuentros emocionantes, pero sin ningún género de duda nos dio como mayor regalo a una Carol mayúscula, convertida en un híbrido de Sarah Connor (la de Terminator 2, claro) y John Rambo difícil de ignorar. Carol viene pegando fuerte y no sólo de manera literal; estoy convencida de que guarda algún secreto relacionado con su tiempo en soledad. De igual manera lo pienso de Abraham (creo que esconde algo) y, por supuesto, del padre Gabriel.

Y a todo esto, ¿dónde está Beth?

Por otra parte, mucho se ha discutido sobre el trasfondo de The walking dead que, aunque basada en los cómics de Robert Kirkman, cada vez se aleja más de estos para adquirir personalidad propia; tratamos con una pandemia mundial como excusa para debatir sobre la moralidad humana, para explorar los límites de la razón o la supervivencia. Y es que, casi sin querer, a la hora de tomar decisiones, siempre acabamos posicionándonos del lado de alguno de los personajes enarbolando la bandera del “eso es lo que haría yo”. Llega un punto en el que no nos parece tan raro que desconfíen de todo el mundo, que roben para subsistir, que no presten ayuda o que incluso maten para evitar problemas.

En este aspecto, el personaje de Carl es el que sigue aportando siempre una visión más humana, el que aún no ha sido viciado por la muerte y la maldad, el que sigue siendo en parte aquel niño que huyó de casa con su madre a esconderse en el bosque cuando todo empezó. Y que va madurando a pasos agigantados como quedó demostrado en la conversación que mantuvo con Rick en la iglesia.

Es, junto con Carol, uno de los personajes que más ganas tengo de explorar en esta temporada.

En resumen: larga vida a la serie, a los guionistas y al showrunner, que ha sabido saldar a la perfección sus cuentas pendientes con los fans de la serie. Y, dado el nivel de casquería que parece vamos a ir teniendo esta temporada


 

 

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