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Articulo escrito por: Pablo Martinez @pablo93mg

Tipo: Cuestionando

Refugiados (I)




Refugiados: el drama humano
Pablo Martínez García


En los últimos días estamos asistiendo atónitos al drama de cómo la guerra puede empujar a miles de familias a salir con prácticamente lo puesto de su país rumbo a lo que creen será una vida mejor. No vamos a ocuparnos de la parte política en este artículo, sino del terrible drama humano que esto supone.
Hace tan solo una semana nadie en Europa, ningún gobernante, quería oír hablar de refugiados, pero la foto de un niño lo cambio todo. El pequeño Aylan moría ahogado y aparecía en una playa para escándalo de la población mundial. Ese pequeño nunca sabrá lo que es la vida, la infancia. A su corta edad solo conoció la guerra y el éxodo guiado por su padre, que impotente no pudo hacer nada por salvarlo. Fue necesaria la tragedia para que Europa abriera los ojos a una realidad a la que hace mucho que no prestaba atención.
Rápidamente los gobiernos accedieron a aumentar el número de refugiados que estaban dispuestos a acoger, ya sin excusas. Las cuestiones políticas son complicadas y explicables, pero desde luego el comportamiento del “primer mundo” no lo es. Más que nunca el lugar donde creemos tener libertad, igualdad y justicia debe ahora demostrarlo, sino Europa habrá muerto. La solidaridad desmedida de miles de familias de diferentes países muestra el camino a seguir, pero solo es algo que los gobiernos pueden solucionar, pues a nadie se le escapa que estas personas necesitan empezar de cero en lugares de los que no conocen lengua, cultura o costumbres y donde no tienen nada para empezar. Se les debe facilitar todo.
Esta será la parte más complicada y larga del proceso, porque cuando dentro de dos semanas todos nos hayamos olvidado de esto, en una sociedad en la que la información pasa de moda rápido (es duro, pero es así, ¿o alguien habla estos días de las miles de personas que esperan en los montes de marruecos para entrar en Melilla?), estas personas seguirán ahí, necesitando ayuda económica y social. Debemos darles la oportunidad de un futuro mejor lejos de la guerra y la muerte. Pero sobre todo debemos recordar y ser consecuentes. La guerra en Siria no es algo que empezase ayer. Quizás se debería haber hecho algo antes.
Seamos generosos y solidarios, sin poner barreras pero también siendo realistas y quizás, la muerte del pequeño Aylan haya servido para evitar que otros niños pasen por lo mismo.


 

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