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Articulo escrito por: Pablo Martinez @pablo93mg

Tipo: Cuestionando

La iglesia




Subvenciones y ayudas a la Iglesia en un país aconfesional

 

La relación entre la Iglesia y el Estado es muy diferente en función del país del que hablemos. Por ejemplo, Francia es desde 1905 un país completamente laico, con mayor influencia de la comunidad o iglesia cristiana, evidentemente por una relación cultural. Pero el caso de España es bien distinto.

España ha sido siempre un país profundamente vinculado a la Iglesia Católica, no obstante fue la religión el cemento que unió a los diferentes reinos peninsulares para expulsar al Islam y más tarde como elemento unificador frente a potencias extranjeras. España era la "centinela de occidente", frase que mucho gustó en el franquismo. Toda esta relación de siglos siguió a pesar de los cambios sociales y políticos del país, hasta la llegada de la Segunda República, cuando se declaró que el Estado era laico y la religión pertenecía solo al ámbito privado.

La llegada del franquismo cambió esto pues el nuevo Estado se cimentaba en la Iglesia y el Ejército como pilares fundamentales. Así incluso se firmó un Concordato con la Santa Sede. Pero, ¿por qué estamos hablando de todo esto?

Pues muy sencillo, porque la Iglesia actualmente en España tiene privilegios sobre el resto de mortales. La llegada de la democracia y una Constitución en 1978 que garantizaba libertades, definió España como un país aconfesional, pero no laico. La diferencia tampoco es determinante ya que en la práctica es lo mismo, pero por ejemplo sirve para que se puedan mantener esos acuerdos con el Vaticano, si bien es cierto que han sido revisados y que siempre que se acercan elecciones el PSOE muestra su medida estrella: revisar los acuerdos con la Santa Sede. Debe ser que luego se les olvida.

Hablemos claro de los privilegios de la Iglesia. No paga el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles), cosa que el resto de mortales debemos hacer. A esa exención se une la de otros impuestos o sueldos. Si, sueldos. En España el sueldo de los profesores de religión lo paga el Ministerio de Educación o la Consejería correspondiente, es decir, todos los ciudadanos, eduquemos o no a nuestros hijos en los preceptos de la fe católica, mientras que no se hace lo mismo con actividades como montar a caballo, aunque claro, siempre se podría plantear enseñar equitación católica y asunto resuelto. Y es que ese es otro de los privilegios de la Iglesia, que la asignatura de religión se imparta en horario lectivo, igual que las matemáticas o la historia. Evidentemente los padres pueden elegir, pero quizás se debería plantear la opción de que esa asignatura pasara a ser una extraescolar, igual que el fútbol, el karate o el teatro porque al fin y al cabo son actividades que también forman al individuo, que es lo que los defensores de la religión en las aulas dicen.

No pretendo atacar a nadie en este artículo, solo poner de relieve que las elecciones personales son eso, personales y que el dinero público no debería subvencionar la religión. Que sean los creyentes quienes mantengan la Iglesia. Pero... ¿y las subvenciones a otras religiones? Igual. Que sean los seguidores de una fe concreta los que la sostengan. Sí, se que según lea esto más de uno se acordará, además de mis más cercanos ancestros, de la subvenciones al cine, al teatro, al fútbol y a tantas otras cosas. Pero es que se debe poner de manifiesto que la religión es algo demasiado sensible como para jugar con ello, y que pertenece solamente a la esfera privada. Que no es justo que no paguen algunos impuestos o que no mantengan a su gente y lo hagamos entre todos. Pero en cambio si pide un director católico una subvención para hacer una película religiosa entonces sí, que se le ayude porque estará creando cultura. "Pero es que la religión es también cultura y nuestra cultura es de tradición religiosa". Sí, es cierto, tenemos muchas tradiciones católicas y todas ellas se deben proteger, mantener y cuidar pues son nuestras raíces, pero la sociedad puede avanzar e ir soltando lastre poco a poco sin perder el respeto a las tradiciones.

Ojalá podamos pronto ir a la procesión de la Virgen de la Macarena sabiendo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están al día con Hacienda.

 

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