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Articulo escrito por: Diego Ortega @guito_rmo

Tipo: Psicología

Jugar no es solo cosa de niños





En el mundo cada vez más tecnológico en el que vivimos y en el que parece que nuestro portátil, tablet, teléfono móvil o videoconsola es una extensión más de nosotros mismos, se observa una cantidad cada vez más incipiente de adultos jugando a los videojuegos en sus múltiples formatos. Si bien aunque en algunos de estos casos puede estar detrás una adicción tan peligrosa como la sustraída a las sustancias o el famoso síndrome de Peter Pan (sujetos que de alguna manera se niegan a aceptar las responsabilidades implícitas que obviamente tiene la edad adulta), lo cierto es que investigaciones científicas recientes han demostrado que los adultos que juegan a los videojuegos 1) son más felices y 2) tienen mayores niveles de relajación.
Lo que pretendo dejar claro con este artículo es que el juego adulto no tiene ni por qué ser malo ni contraproducente ni tiene por qué revelarnos que estamos ante un adulto inmaduro y/o infantil sino que en su justa medida tiene múltiples beneficios. De hecho, diría que el juego en cualquiera de sus vertientes es tan importante para nuestra salud física y mental como dormir lo suficiente o comer bien.
Tomando a modo de ejemplo el estudio capitaneado por el profesor Jason Allaire asociado a la Universidad Estatal de Carolina del Norte y publicado en “Computers in Human Behavior” vemos como tras preguntarles a 140 personas por la frecuencia con la que jugaban a los videojuegos y evaluando obviamente su bienestar socioemocional posterior, tanto los jugadores habituales (35%) como los esporádicos (61%) puntuaban alto en bienestar mientras que por la contra, los que no jugaban lo hacían en emociones más negativas siendo incluso tendentes a la depresión.
Y esto… ¿a qué se debe? Pues son muchas y numerosas las razones que explican estos resultados a favor del juego así que esgrimiré en este artículo algunas de ellas para que cuando su madre, amigo o pareja les pregunten por qué juegan a los videojuegos a su edad, tengan “armas” con las que defenderse:

Cuando vamos creciendo, los estudios, el trabajo, las cosas de casa, la familia, los compromisos y, en definitiva, las rutinas del día a día hacen que el jugar sea algo que ciertamente ni se nos suela pasar por la cabeza porque siempre hay otras cosas más importantes y prioritarias que hacer. Por eso, los adultos que consiguen buscar un hueco al día, a la semana, o incluso al mes para volver a reencontrarse con ese niño interior, suelen ser más felices porque la despreocupación vital que consiguen en ese momento les permite poder disfrutar posteriormente de la vida más plenamente al haber conseguido eliminar el estrés acumulado durante el día.
Al tener que asumir la personalidad de los personajes y de ir construyendo su mundo durante el juego, sobra decir que es este un ejercicio excelente para despertar la curiosidad, la creatividad y la imaginación. El juego será además una puerta de entrada al aprendizaje y favorecerá la adaptación y la capacidad de resolución de problemas.
Tener el juego como una rutina instaurada (al igual que hacer deporte, ir al cine, o salir a cenar fuera una vez por semana por ejemplo) hace que los jugadores repartan adecuadamente su tiempo entre obligación y diversión teniendo así una perspectiva vital más equilibrada.
Si en lugar de jugar solos se atreven a hacerlo con su pareja, hijos, amigos… conseguirán fortalecer vínculos, lazos y relaciones a través de la alegría, la risa y la diversión que el juego proporciona.
Estar expectantes ante pasar un nuevo nivel, conseguir ese o aquel personaje o averiguar cuando sale el juego que quieren les hará tener despierto un nivel de alerta e interés sano y beneficioso para su día a día.
La perseverancia es una característica necesaria para una vida adulta sanan y se adquiere, en gran medida, a través del juego. Las recompensas que se logran cuando se aprende a dominar un nuevo juego nos demuestran que el esfuerzo se ve recompensado.

Dicen que una despedida es necesaria para volver a ree ncontrarse así que un servidor ya se despide por hoy no con un adiós sino con un hasta la próxima. Mientras… jueguen.



 

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