Twittear

Datos:

Articulo escrito por: JATE @mib3329

Tipo: Cuestionando

Ebola




ÉBOLA

Tras unas semanas de ajetreo, información, desinformación, ignorancia, contradicciones y otras movidas castizas, llega el momento en el que algunos pensamos en hacer de nuestro lugar de residencia, un país independiente. Aunque vivamos en Torredelcampo.

El Gobierno español vuelve a hacer alarde de no saber que no sabe nada y los ciudadanos hacemos alarde de protestar por asuntos que son 'improtestables'. Los culpables son inocentes y los que son inocentes pagan el pato.

No hay español, ¡qué digo español! no hay europeo que no haya comentado estos días la noticia del primer contagio de Ébola en España.

Teresa Romero de 40 años, infectada, su marido, Javier Limón en aislamiento y más de 50 personas en observación, entre ellos sanitarios, amigos y familiares que, estuvieron en contacto con Teresa una vez ya enferma y sin protección, son los afectados a día de la redacción de este artículo.

El Ébola llegó a nuestro país y una vez más se hacen las cosas sin que nadie nos pregunte. De nuevo los de arriba hacen oídos sordos a consejos y recomendaciones de lo que puede ser mejor para todos. Y en toda esta vorágine aparece un personaje que a más de uno nos rompió el corazón, creando de nuevo divisiones en un país donde los animales están al mismo nivel que una servilleta de papel.

Se trata del perro de Teresa y Javier, Excalibur, sacrificado por el método 'por si acaso'. Si no pensamos mucho en que es un ser vivo, sin uso de razón pero un ser vivo al fin y al cabo con sus sentimientos, no tiene importancia.

Pero si nos quisiéramos diferenciar un poco de alguna chusma que nos rodea, es decir, si usamos un poco esa parte del cuerpo que sirve para llevar el casco, y a veces ni para eso, podríamos pararnos a pensar en la injusticia e insensatez que se ha llevado a cabo con el can.

Si a algunos les sirve de algo, Gregory Berns, profesor de neuroeconomía de la Emory University en Atlanta, Georgia (EEUU) junto a otros especialistas, analizó imágenes de resonancia magnética del cerebro de varios perros, y descubrió que los perros usan la misma parte del cerebro para sentir que los humanos. Como no son capaces de exteriorizar los sentimientos, fue necesario monitorear su actividad cerebral.

Pero claro, si no lo dice Stephen Hawking no creo que sea cierto.

La cuestión es que los expertos, que tanto gustan a nuestro presidente del Gobierno y sus secuaces, estaban de acuerdo en sacrificar al animal porque era un foco importante de la enfermedad. Pero nadie se dignó a comprobar que el perro tenía el virus. También había expertos que recomendaban dejar al perro vivo porque en caso de estar infectado podría ayudar a investigar el virus y por tanto, encontrar posibles caminos para una cura.

Pero como bien se ha leído en muchos lugares estos días, muerto el perro se acabó la rabia.

¿O no?

Porque contando con que una de las vías de infección son las heces, todos los que alguna vez hemos tenido un perro sabemos que los perros tienden a oler las heces de otros perros cuando los sacamos a pasear a la calle.

¿Quiere decir esto que hay que matar a todos los perros de esa zona porque pueden estar infectados? ¿O quiere más bien decir que se ha hecho todo a prisa y corriendo, algo no muy habitual en la burocracia de este país? ¿Van a interrogar a Teresa para saber qué pasos ha dado cada día, a qué sitios ha ido y con quién estuvo desde que tuvo contacto con el enfermo o la habitación del enfermo?¿Tocó dinero y lo infectó? ¿Y si ese dinero lo tienes tú ahora mismo?

Visto así, es cierto el hashtag que esta semana aparecía en Twitter, #VAMOSAMORIRTODOS.

Me parece que todos debemos reflexionar.

Que ahora no es el momento de abrir una cuenta y recaudar para que la Pantoja no entre en la cárcel por blanqueo de dinero. Pero, ¡somos idiotas o qué!

Es el momento de moverse y defender lo que de verdad importa. Despertar del sueño en el que los medios de comunicación nos tienen metidos y ver la realidad como algo que nos pertenece a los que la vivimos.

 

"Yo no vine al mundo para vivir como un hombre; sino más bien para ser un recuerdo vivo. Una vez más cabalgaré con mis caballeros para defender lo que fue y el sueño de lo que pudo ser" Excalibur. John Boorman, 1981.
 


 

Recomendaciones

Memorias de un Gamer
Venecia Steakhouse
Rude Boys
Puntanimals

logo nehhon