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Datos:

Entrevista hecha por: Patricia Dávila @p_davila09

Tipo: Literatura

Despedida a un amante




Este relato está inspirado en el cortometraje Contigo en la distancia en el que una carta por tener exceso de pegamento en el sobre se queda atrapada en el buzón de correos sin poder llegar a su destinataria hasta 35 años después. Disfrutadlo.


“Querido,
Los días han pasado, lentos pero seguros. Y con ellos se va mi vida corriendo, esa que un día se me escapaba de las manos de tanto retenerla. Y tú al lado de ella.
Recuerdo como si fuera ayer el primer día que te vi. Mi corazón latía a mil por hora con cada segundo de conversación. Y de cuando en cuando aprovechaba para grabar en mi memoria tus líneas de expresión, esas que con el tiempo mis dedos se darían el lujo de acariciar y recorrer.
Y qué te puedo decir de los besos, los robados y los correspondidos. Esos, que hoy mi boca aún ansía retener para guardarlos en el fondo de mi alma. A tus besos, los declaro patrimonio de mi humanidad.
Mi buen amor y los delirios? Nuestros sentidos se encontraron para unirse en un solo ser. Entre olores de vainilla y té. En la pequeña habitación de un palacio perdido, sin ruido en la lejanía. Tan sólo el sonido latente de nuestras respiraciones agitadas cuando juntos, llegamos al cielo y tocamos las nubes. Esas, que luego se nos escaparían de las manos.
Y después de tanto vivir y sentir, hoy debo despedirte, no sin antes decirte que mis ojos aún continúan goteando la lluvia fresca de la mañana, que mi boca aún se entreabre de asombro cuando pronuncio tu nombre en mi existir. Que las sábanas se enredan advenedizas entre mis piernas cuando el insomnio no se quiere marchar. Que me conformo con una caricia imaginaria en el cuello, esa caricia, que hoy una mano pequeñita se esfuerza en acabar.
Hoy no quiero adioses compungidos, ni reclamaciones arduas, ni matices veloces de opiniones olvidadas. Hoy, tan sólo quiero un corazón latente, acompasado, que me llegue a lo hondo y que quiera latir junto al mío.
Y si la reencarnación existe, ten por seguro que nos volveremos a encontrar. Podrán pasar los años, incluso las décadas, incluso resurgir un nuevo mundo o simplemente dejar que las ardillas “hibernen” acurrucadas sin piedad.
Ten por seguro, que, en la distancia, nos volveremos a encontrar…”



 

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