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Articulo escrito por: Cinin @AquianaB

Tipo: Viajando

China





China, tradición y modernidad.

La primera vez que viajé a China en 1998, se empezaban a vislumbrar los cambios que Deng Xiaoping había implantado en el país. En Beijing (Pekín), apenas había coches, muchas bicicletas y Rickshaws. Los típicos uniformes con cuello Mao era lo más habitual, alternando con trajes baratos y mal cortados. Te sorprendía ver el lujo de los modernos hoteles y sus caras tiendas en contraste con la gente de la calle. Desde Beijing a Shanghai pasando por otras ciudades más pequeñas, encontrabas tiendas de antigüedades donde te ofrecían auténticas maravillas fabricadas en marfil, cobre o cerámica. Shangai, estaba en plena transformación. La construcción no paraba ni un instante, construían noche y día. Era un gigantesco andamio de bambú y tenías la noción de que la ciudad cambiaba por horas. Shanghai es hoy, tal vez, la ciudad más moderna del mundo. A mi me apasiona. He vuelto dos veces más y no cesa de sorprenderme. Aquí no encontrarás la esencia china, la tradición, pero es asombrosa. Los habitantes son amables y por suerte te encuentras cada vez más personas que hablan inglés.

Toda China es grandiosa e inmensa, las ciudades son enormes, los palacios y templos enormes y maravillosos. Todo lo hacen a lo grande, los edificios más altos, los puentes sobre el mar más largos. Maravillas de la ingeniería que también puedes admirar. Y la comida deliciosa, nada que ver con la comida china que comemos por aquí.   Como no se puede visitar entera, te propongo los  mejores lugares según mi criterio. Desde hace unos años, muchas ciudades chinas tienen aeropuertos internacionales (grandes y modernos) lo que facilita y abarata el billete de avión.

 

Beijing

Aquí está La ciudad prohibida, el  palacio imperial más grande  y más antiguo  del mundo, muy bien conservado. El templo del cielo, se merece otra visita y al lado tienes el mercado de las perlas.

Y si quieres ver la china ancestral. Ve al barrio antiguo, y pasea por los hutongs (calles estrechas y típicas casas chinas).

Desde Beijing hay excursiones a La Gran Muralla; Si no vas con un grupo organizado, alquilar un taxi te costará prácticamente lo mismo que la excursión, con la ventaja de que vas a tu aire.

 

Shanghai, Hangzhou, Suzhou

 Como he dicho anteriormente, Shanghai es una macro ciudad apasionante, moderna y ciudad referente para negocios. Hangzhou y Suzhou están relativamente cerca y tienen muy buena combinación por tren.

Hangzhou es una maravilla, la vida gira entorno a su gran lago y a los templos. Es la tierra del té y la seda. Puedes visitar una plantación de té donde te enseñarán como lo recolectan y podrás degustarlo. El museo de la seda es imprescindible, no obstante, los precios de las prendas que venden allí son muy elevados.

Suzhou es una ciudad alrededor del agua, la quintaesencia de la ciudad tradicional china. Típicas casas  de madera a ambos lados de los canales, puentes de piedra y pagodas. No puedes dejar de ver El Jardín del Administrador Humilde.

Guilin

Es uno de los paisajes más preciosos que he visto en mi vida. Las montañas calizas rebosantes de vegetación a ambos lados del río Li, hacen  que sea un lugar único en el mundo. Además, puedes ver como utilizan  a los cormoranes para pescar. También verás jaulas con toda clase  animales vivos a las puertas de los restaurantes, tú solo elige el que quieras para cenar.

Xian

Es uno de los principales destinos turísticos de China, fue la primera capital de China y donde empezó la ruta de la seda. Es famosa sobretodo por albergar El ejército de terracota, mandado hacer por el primer emperador Qin, para ser enterrado con él.

 

 

Recomendaciones

 Aparte de los lugares más emblemáticos y turísticos, de los edificios modernos, hay una China más auténtica que solo puedes descubrir si te acercas a los barrios donde vive  la clase trabajadora china. Sus bodas, un karaoke, sus restaurantes (en algunos tal vez no puedas comer, les gusta mucho la casquería  y pueden resultar no aptos para occidentales). Te vas a encontrar zonas y centros comerciales con las mejores y más caras firmas del mundo, cafeterías modernas donde degustar un expreso y zonas de  mercadillos en los que venden falsificaciones de Zara y no saben lo que es un café.

Fuera de los circuitos turísticos no hablan inglés y  entenderse con ellos es bastante complicado aunque son de fiar, no te engañaran e intentarán agradarte. Los taxis funcionan con taxímetro y son muy legales. Lleva siempre contigo la dirección escrita en mandarín.

En algunas zonas se puede beber agua del grifo, sabe fatal aunque esté hervida. En muchos restaurantes te la ofrecen gratis, muchas veces caliente, es su costumbre, agua caliente o té. Yo la bebí y no tuve problemas gástricos. De todos modos, es muy fácil conseguir agua embotellada.

Olvídate de  conectarte a Internet para poner al día tus redes sociales, o buscar algo. No funcionan, ellos tienen su propio buscador y sus plataformas.

¡Ojo con el visado! Generalmente te lo dan para un mes, si quieres prolongar la estancia, tienes que pedir un nuevo visado o no te dejarán alojarte en los hoteles y puedes tener problemas para abandonar el país.

Disfruta de  China, tiene todos los ingredientes para que sea un viaje que quieras repetir.

 

Para leer:

Sueño en el Pabellón Rojo, obra cumbre de la literatura china. Densa pero entretenida

El Mercader de Juncos, thriller de aventuras.


 

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