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Entrevista hecha por: @cuestionandote

Tipo: Literatura

"Cuando la verdad se sepa" Cap. 4




Este relato es parte del capitulo 4 del libro escrito por nuestro compañero @luis_jato "Cuando la verdad se sepa"


 

Los años pasaban y cada vez me veía más estancado en ese pueblo, mi vida consistía en trabajar en casa de Don tomas, ayudar a mi madre en las tierras, comer y dormir. Me aburría, tampoco ayudó mucho la muerte de la entrañable y querida señora Juliana, y aunque era nuestra vecina, en realidad perdimos a un familiar muy querido. Murió sola, en la cama a los ochenta y tres años y sin haber conocido otra cosa en su vida que aquel pueblo, su pueblo.

La muerte de Juliana me hizo reflexionar, no quería que me pasara lo mismo, no quería que cuando me llegara la hora de pasar a mejor vida el único recuerdo que me llevara fuera el recuerdo de este pueblo, no me mal entiendan me gustaba mi pueblo, era un lugar bonito en el que todos se conocían y todos se ayudaban, pero yo necesitaba algo más, quería conocer mundo.

Tenía quince años cuando se me ofreció esa oportunidad, al pueblo había llegado un circo, me ilusione con la idea de poder trabajar en él, conocería muchos lugares distintos, a gente fascinante y divertida, estaría rodeado de animales exóticos que jamás había pensado que vería y quizás viajar con ellos haría que por fin cumpliera mi sueño de ver el mar. No dude ni un segundo en preguntar si había trabajo para un niño de mi edad, lo que fuera me daba igual solo quería vivir aquella experiencia y me daba igual el tipo de trabajo que tuviera que realizar, me dijeron que necesitaban a alguien que se encargara de la limpieza de los animales y sus jaulas, a pesar de que no era el trabajo más digno del mundo no lo pensé ni dos segundos, le dije que aceptaba sin necesidad de saber cuánto me pagarían por ello.

Llegue a casa ilusionadísimo, con una sonrisa de oreja a oreja, cuando se lo conté a mis padres no les hizo mucha gracia, pero comprendieron que quería hacerlo y me vieron tan feliz que no pudieron negarse, aunque el decirles que les mandaría la mitad de lo que ganara cada mes seguro que algo ayudo también, no voy a negar que alguna lagrima se deslizo por las mejillas de mi madre y puede que quizás en el momento de la despedida también de mi mejilla.

 

(Aunque yo estoy convencido de que fue culpa de alguna alergia, los hombres no lloran y menos en aquella época y ¡menos siendo del norte!).

 

Mi padre me regalo una pequeña maleta que era el único recuerdo material que le quedaba de su tía Federica y otra vez mis mejillas se humedecieron (dichosa alergia) hice una pelota con la poca ropa que tenía, la metí en la maleta y salí de casa rumbo al circo, rumbo a una vida llena de aventuras, de anécdotas fascinantes, de una vida increíble y quien sabe quizás también rumbo a mi ansiado encuentro con el mar.
Que ingenuo fui, lo único que encontré en ese tiempo fue un trabajo humillante, mal ambiente y desprecio, ni siquiera llegue a ver el mar y lo peor de todo, vi la cara triste y desagradable del circo.

Lo peor no era pasarme horas limpiando excrementos de animales día tras día ya que llegue acostumbrarme aquel horrible olor, lo peor no era pasarme el día viendo detrás del escenario a escondidas del ojo del público a compañeros discutiendo, insultándose, incluso llegando a menudo a las manos, ni darme cuenta de que esos payasos que se pasaban el día haciendo reír a los demás cuando se quitaban el maquillaje era gente amargada, ruin y alcohólica, ni tan siquiera era el trato que recibía por todos mi compañeros los cuales por mi trabajo me llamaban “mierdas” y para ellos era incluso menos que aquello que limpiaba, no señores, nada de eso era lo peor, lo peor era el trato y la vida que tenían aquellos animales, la gente que va al circo solo ve a tigres dando saltos o a simpáticos monos haciendo monerías (valga la redundancia).

¿Alguna vez habéis pensado como viven después de su show? Yo se lo diré, viven encerrados en celdas diminutas donde apenas pueden moverse, llenas de excrementos y comiendo nuestras sobras, eso cuando las teníamos, alguna vez me quedaba sin cenar guardando la comida a escondidas para poder alimentar a alguno de ellos, me sentía impotente y triste al ver a esos pobres animales y no poder darles de comer nada más que a uno o dos, pero es que ni siquiera eso era lo peor, ¿alguna vez os ha dado por pensar como conseguían que los animales hagan esos números tan llamativos y divertidos? También seré yo quien os lo diga, a los animales grandes como los elefantes, leones o tigres, con palos, ganchos, látigos o a base de descargas y los pequeños a base de palos, puñetazos y patadas, generalizar es un gran error en todos los aspectos de la vida, supongo que hay adiestradores que quieren y cuidan a sus animales y los cuales se han sentido ofendidos con mi relato, pero en mi circo tristemente era así y con los años he visto como en gran parte de los circos y atracciones con animales lamentablemente es así como consiguen que hagan todos esos números que vosotros aplaudís enloquecidos, los maltratan para que hagan sus números o a veces simplemente como saco en el que descargar tensiones o un mal día, créanme es así y es muy despreciable y triste. ¿Saben lo que es ver a un tigre enorme de más de doscientos kilos encogido en una esquina de su jaula, gritando y meandose por las descargas de un domador cabrón porque no hizo bien su cometido? Yo si lo sé, ¿saben porque ese pobre animal no hizo bien su número? Porque estaba demasiado débil después de tres días sin comer, ¿saben lo que es ver a un desalmado coger del brazo a un adorable mono y empezar a pegarle puñetazos salvajes en la cara mientras grita he intenta protegerse con sus otras extremidades a la vez que tres personas más los rodean y miran la salvaje paliza sonriendo? ¿Saben lo que es guardar mi cena, para ir a llevársela a ese mono y que aun llevando dos días sin comer no se acerque a la comida que le ofreces refugiándose atrás del todo de su jaula temiendo recibir otra paliza? ¿Saben lo que es mirarle a los ojos y ver miedo? Yo sí y si hay alguien que no se lo cree o piensa que he exagerado, solo tenéis que entrar en Internet y seguro que encontráis algún video con cosas si no igual de horribles que las que os he contado puede que peor, haced la prueba, eso sí, quizás os encontréis con imágenes demasiado desagradables.

Ni que decir tiene que dure poco en ese trabajo y aproveche que el circo visitaba Ponferrada, localidad cercana a mi pueblo para abandonar aquel macabro empleo,

Curiosamente en Ponferrada ese mismo circo (creo, ya no estoy seguro del todo) décadas más tarde lleno portadas por una trágica notica, un niño de nueve años (Alfredo Figueras) se subió al tráiler (que se encontraba con las puertas abiertas) donde estaba un elefante hembra y su cría, la mama elefante supongo que vio en el niño una amenaza hacia su cría, le cogió con su trompa y le aplasto el cráneo con una de sus patas.

Después de esto solo me quedan dos cosas que decirles con respecto a este trabajo, lo primero es que después de toda una vida ya puedo decir sin miedo a equivocarme que aquel fue el peor trabajo que he tenido en mi vida y aun a día de hoy a veces tengo

Pesadillas con la mirada vacía, aterrada y sin ganas de vivir de esos animales.

Y la segunda es que es inaceptable que en pleno siglo XXI en el que vivimos, sigan existiendo circos de animales, no sean cínicos, no acudan a ellos, ahora saben lo que sucede detrás de los focos, no aplaudan ni sonrían ante el sufrimiento y maltrato animal, reaccionen, no colaboren con ello, digan basta!

 

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